De Alicia aprendí que algunas historias son más memorables que otras y en mi caso, puedo decir que “Alicia en el país de las maravillas” fue una de esas que se quedaron conmigo. Recuerdo perfecto, el libro de pasta dura que mi mamá me compró, estaba todo ilustrado y claro era la versión de Disney. Confieso que en ese momento no fue de mis historias favoritas, como sucedió con La Sirenita o Cenicienta; pero definitivamente no olvido el impacto visual que estas ilustraciones causaron en mí. La verdad no entendía bien la historia, me preguntaba dónde estaba el príncipe y ¿cuál era la insistencia de seguir a ese conejo? Tenía muchas dudas, pero la verdad es que no podía dejar de mirar esas páginas, tantos colores y tantos personajes como la reina de los corazones.
En fin, ahora a mis 19 años puedo entender un poco más de esta historia, y dentro de tanta fiesta de colores, puedo decirles que de “Alicia” aprendí lo siguiente:
1) La curiosidad nos puede llevar a lugares nunca antes explorados.
2) Es válido imaginar universos paralelos. No tenemos que conformarnos con la realidad.
3) A veces uno se ve forzado a nadar en sus propias lágrimas si es que se quiere sobrevivir.
4) Es muy humano perseguir un sueño aunque este carezca de sentido.
5) La realidad y la ficción están limitadas por una delgada línea que a veces ni notamos.
6) Que puedes crecer o encogerte; el espacio de antes deja de ser suficiente o puede parecer excesivo. Siempre hay situaciones que se salen de proporción literalmente y figurativamente.
7) Que las preguntas más simples son las más difíciles de contestar, por ejemplo: ¿Quién soy? ¿A dónde voy?
8) El tiempo es relativo, existen “fechas especiales”, pero también podemos celebrar cuando queramos; puede ser un día especial si así lo deseamos.
9) Las personas que se cruzan en nuestro camino pueden enseñarnos mucho o incluso confundirnos más y llevarnos a lugares que no estaban en nuestros planes.
10) Ser la reina de corazones, no significa tener mucho amor o ser una persona amorosa. Existen personas que insisten en querer controlar su mundo y a la gente que les rodea. Estas personas son las más infelices.
Por último, creo que la enseñanza más grande es reconocer el poder de nuestra mente, sus pensamientos y el inconsciente. En nuestros sueños todo pasa en segundos y en realidad llevamos dormidos horas. Vivimos atrapados entre dos mundos que se complementan. Mundos que existen entre sí y gracias a nosotros. Alicia me enseñó a disfrutar lo mejor de esos dos mundos…
Vivimos en un mundo donde si lees Paulo Coelho ya eres un pendejo, si lees una novela eres una cursi, si bailas una canción de David Guetta en el antro ya eres de lo mas mainstream, si ves una comedia romántica no saber de buen cine.
Estamos en una era donde al parecer lo que leemos y escuchamos nos determina como personas o nos da un valor y claro que los gustos musicales dicen mucho de la personalidad de alguien, sin embargo, etiquetar a alguien solo por eso? Me parece uno de los criterios mas tristes y pobres que podemos tener. Por favor, un ser humano es mas grande que un genero musical, literario o de cine.
Creo que tenemos la capacidad de bailar “Payaso de Rodeo” en la boda de la prima, sin ser menos interesantes, cantar con una botella en mano en una fiesta familiar los éxitos de Jose-Jose y bailar en un antro una de esas canciones pegajosas sin sentido alguno.
Lo que intento decir es que hay un momento y un lugar para todo, probablemente algún dia tengas que escuchar a los Rolling Stones porque eso escuchaba tu mama, luego recuerdes esa canción de Shakira que dedicaste a los 13 años, pero también existe la canción que te hace recordar la peda impresionante que tuviste con tus amigos. Hay canciones, películas y libros para cada etapa, libros cuyo fin es solo entretenerte y no precisamente ser una joya literaria, existen películas que solo son hechas para ver un domingo en pijama.
Escribo esto porque hay gente que peca de soberbia, que juzgan a una persona tan solo por sus gustos, lo que les propongo es tener un poco de criterio mas amplio… etiquetar y juzgar menos, comparar gustos, hablar de frente y conviértete en un critico no en un criticon (: GRACIAS.
-Soy esa clase de niña que le habla de “tu” a la vida, al destino y al amor.
-Soy esa clase de niña que querra trascender en tu vida y despertar en tu mañana.
-Soy esa clase de niña que se exige demasiado a si misma, pero le pide poco a todos los que la rodean.
-Soy esa clase de niña que se puede perder en un beso y no regresar nunca.
-Soy esa clase de niña que te puede mentir con los labios pero JAMAS con la mirada.
-Soy esa clase de niña que puede pasar días sin peinarse pero te juro que ninguno sin pensarte.
-Soy esa clase de niña a la que no le importa el “que diran” sino el “yo quiero”
-Soy esa clase de niña a la que no le importa tirarse en el pasto y ensuciarse las manos.
-Soy esa clase de niña que encuentra tu nombre en una nube.
Y principalmente soy esa clase de mujer que todavía se dice a si misma “niña” .
Ver a esa persona sonreír y simplemente llenar tus ojos de felicidad con el hecho de saber que esta a tu lado.
Una bendición el despertar y lo primero es ver sus ojos cerrados, con la cara con la que la noche anterior estaba sonriendo contigo y tener esa paz y tranquilidad que solo en el encuentras.
Caminar por la ciudad de la mano, ignorando todas esas miradas, ignorando incluso a todo el mundo y ver de este como “tu lugar”, como si no hubiese ni existiera nada mas.
Caminar e imaginar como seria tu vida junto a el, pelear y sentir nauseas no de enojo, si no de miedo a perderlo sabiendo que la pelea es absurda.
Sentirte llena con esos pequeños detalles que el ni siquiera llego a darse cuenta por ejemplo “su mirada”.
Sentir que todo tiene sentido cuando estas con el, sentir que ya no existe el ayer, ni el pasado que te atormento algún día, que mueres por comerte el futuro junto a el, pero en ese momento solo existe el AHORA.